martes, 2 de julio de 2013

Jugando a ser adulto

Hace algunos ayeres, tenía muchas ganas de tener un cambio en mi vida porque algunas personas a mi alrededor también lo estaban teniendo (y no es que sea copiona; es que simplemente hay gente que inspira).

Pero bueno, el punto es que me animé, mandé mi solicitud a una universidad en el extranjero, los molesté hasta que me aceptaron y me dieron una beca, y ¡voilà! Cambié totalmente de ambiente.

No voy mentir: el problema no fue la llegada porque empecé a vivir con mi hermano entonces ya tenía todo listo (entiéndase casa, muebles y así). La cosa fue descubrir que jugar a ser adulto cuesta caro.

Al principio, pues me sentía bien chingona por la beca, estudiar en otro país y así... Pero después de par de meses y de que mi ex me cortó (sí, sí... en su tiempo me pegó), me di cuenta que la mayoría de las cosas no estaban bajo mi control (o el control de mis papás).  Además, en mi primer semestre ni entendía bien inglés (la verdad, la verdad) y saqué tan bajas calificaciones que ya meró me quitaban la beca. Entonces mi esfera de cristal se empezó aquebrar.

Pero eso no fue todo.  Tiempo después (omito detalles específicos porque me siento vieja), mientras estudiaba periodismo, me di cuenta que ésa no era mi pasión y que tenía que cambiar de carrera. Y la verdad, me costó mucho trabajo admitirlo porque además de las materias y la revalidación (que al final de cuentas ni fue un gran problema),  pues paradójicamente resulté tenerle miedo al verdadero cambio, al cambio personal.

En realidad, el cambio personal se basaba en dos cosas: la posible presión social y el miedo a cagarla.

Por una parte, el cambiarse de carrera no está tan bien visto. ¿A poco no han escuchado que los que se cambian de carrera son los chavos que quieren que sus papás los mantegan por más tiempo?

Por otra parte, tenía miedo a cambiarme de carrera porque la de periodismo ya la llevaba "bien avanzada" y yo tontamente pensaba que si no me había cambiado de carrera antes era por algo (Lógica Bárbara Gómez).

Al final de cuentas, lo platiqué con varias personas, hice planes a largo y a corto plazo, le platiqué el plan a mis papás, e inmediatamente me puse a buscar trabajos para tratar de recuperar la experiencia que había dejado ir. 

En menos de 3 meses, renuncié a mi trabajo vacilador de periodista, meti sobre carga académica, conseguí 2 nuevos trabajos relacionados con mi nueva carrera y empecé a voluntarear. En pocas palabras, mi agenda estaba hasta el tope y ya no tenía tiempo de mamacear.


Ya mero se cumple un año de que esto pasó y así como puedo decir que sí tomé una muy buena decisión (la mejor que he tomado hasta ahora), también puedo decir que jugar a ser adulto no es felicidad absoluta.

Por una parte, puedo decir que a veces extraño no hacer nada, tirarme en la cama y ver cómo pasa el tiempo. También extraño no manejar, no tener un horario y no tener que pagar impuestos.

Pero por otra parte, puedo decir que he aprendido a valorar a mi familia, a disfrutar del poco tiempo libre, y también a disfrutar del tiempo ocupado porque ahora sí disfruto de lo que hago.

lunes, 22 de octubre de 2012

Undocumented Student Advocates for Immigrants' Rights

UNM student Juan Gonzalez, 20, is an undocumented immigrant who advocates for human rights and for a comprehensive immigration reform in the U.S., the country where he grew up.

Gonzalez, who is pursuing a psychology major with a minor in Chicano studies, said he was born in Mexico; however, his parents  brought him to the U.S. when he was 8 years old. Since then, he has struggled with his legal status.

Gonzalez said that more than granting legal status, an immigration reform would represent social equality in the country.

"We definitively need an immigration reform for everybody 
because, as I said before, we need a chance to keep 
 moving forward as a community that doesn't leave 
anyone behind," Gonzalez said.


domingo, 26 de junio de 2011

Marcha Gay 2011, 33era edición

25 de junio de 2011: un sábado diferente. Son las 12 de la tarde en el Ángel de la Independencia ubicado en la Ciudad de México y hay una multitud de personas. El día de hoy se realiza la edición 33 de la marcha gay que promueve la diversidad sexual y que lucha contra la discriminación. Ellos son aproximadamente 30 mil personas y quieren ser escuchados.

Tanto hombres como mujeres, madres y padres, activistas y espectadores: todos participan. Es un movimiento justo, comentan, pues a pesar de que en el 2009 el gobierno del Distrito Federal aprobó el matrimonio a las personas del mismo sexo, aún hay mucho por lograr.

Alannis, por ejemplo, es una bebé de 3 meses cuyas mamás son una pareja homosexual. Ellas ya están casadas pero tienen un problema: la ley no les permite registrar a su hija con los apellidos de ambas. Es únicamente la mamá progenitora quien aparece en el acta de nacimiento de la bebé, lo que la hace una madre soltera a pesar de estar casada. "Tenemos derechos cuarteados", comenta la madre que no aparece en la acta de Alannis.

Además de parejas homosexuales, padres y madres estuvieron presentes en la marcha pues comentan que, independientemente de la orientación sexual, sus hijos son personas comunes y merecen tener los mismos derechos que los demás. Una madre pro-gay dijo haber ido a la marcha en representación de todos los padres ignorantes pues comenta que como papás "debemos apoyar a los hijos para muchas causas buenas" y que esta marcha es una de ellas. "Quiero respeto a mi hijo, que camine en la banqueta con la cabeza en alto con el mismo respeto con el que camina su madre", la señora agregó.

Rosa Fetuchini, como se hizo llamar un homosexual que asistió a la marcha, comenta que él acudió a la marcha por 2 razones. La primera para "celebrar todos los logros que tuvimos durante el año como activistas pro-gay", donde incluye la aprobación del matrimonio gay en Nueva York. Y su segunda razón fue para representar a los homosexuales que no tienen voz pues si manifestaran sus preferencias sexuales, serían discriminados. "Yo sí puedo, pero hay todavía mucha gente que no puede", comenta Rosa Fetuchini.


Ésta fue la trigésimo tercera Marcha Orgullo Gay México, aquélla que agradece las acciones que el gobierno ha tomado, como la aprobación del matrimonio gay y el apoyo del Distrito Federal a la marcha; pero también es la marcha que lucha contra la discriminación y que busca la igualdad de derechos pues como la madre de Alanni comenta, "de nada sirve estar casadas si no tenemos derechos básicos como poder registrar a nuestra hija".




*clic aquí para ver las fotos de la marcha*

jueves, 16 de junio de 2011

Que tus intereses sean afectados no te da libertad de violar mis derechos


Transportistas bloquean vialidades a nivel nacional

Hoy es el segundo día en que los transportistas de la AMOTAC (Asociación Mexicana de Organizaciones Transportitas) bloquean vialidades en 26 estados de la república. Ellos exigen al gobierno mayor seguridad en carreteras y acabar con el aumento de combustibles. Sin embargo, no se sabe cuándo se terminarán estos bloqueos pues declaran que “no dudaremos en cerrar más vialidades si las autoridades correspondientes no dan solución a nuestras exigencias de manera inmediata” (via El Universal).

Acciones como éstas son injustas. Estos actos afectan a muchos ciudadanos, gente inocente que no está directamente relacionada con las decisiones del gobienro federal y que, sin embargo, sufre las consecuencias.

Antes de hacer movimientos como éste, los manifestantes deben tener presente y tomar en cuenta 3 aspectos:

1. Hay una diferencia abismal entre manifestaciones y bloqueos
2. Los bloqueos violan la libertad de tránsito de los demás
3. Hay fenómenos globales que no nada más impactan a México



Hay que distinguir
Efectivamente, hay una diferencia muy grande entre hacer una manifestación y hacer un bloqueo. Desafortunadamente, en México no se nota mucho pues generalmente una manifestación va de la mano con un bloqueo vial. Pero a pesar de que ambos actos se usan para expresar un desacuerdo, la distinción existe (y se nota).

Por una parte, una manifestación es hacer una “reunión pública, generalmente al aire libre,” donde los participantes exigen o expresan algún desacuerdo (fuente). Por otra parte, en un bloqueo vial también se reclaman asuntos, pero se afectan a terceros pues se impide el paso o acceso a ciertos lugares como carreteras, calles o incluso escuelas o edificios.

Es importante distinguir entre bloqueos y manifestaciones pues, a pesar de que en ambos casos se busca expresar alguna inconformidad, tienen diferentes consecuencias.



Hay que respetar
El hecho de hacer un bloqueo va más allá de mostrar ciertos desacuerdos con el gobierno ya que, como lo había mencionado anteriormente, otros ciudadanos y miles de automovilistas inocentes son afectados. Por esta razón, hay quienes consideran a los bloqueos como una “criminalización de la protesta social”.

Hacer un bloqueo (o manifestación tapando calles) viola la libertad de tránsito de los otros pues el artículo 11 de la Constitución Mexicana establece que todo hombre tiene derecho a viajar por su territorio. El hecho que las personas quieran ser escuchadas, no les da derecho a bloquear vialidades públicas. Bien pueden expresar sus ideas en lugares públicos como en parques, banquetas, explanadas o lugares tan concurridos y abiertos como el Zócalo capitalino,

Por ahí dicen que “tu libertad termina donde mis derechos comienzan”; por eso la libertad de expresión acaba cuando la libertad de tránsito empieza.



Hay que analizar
El gobierno, tanto estatal como federal en sus tres divisiones, tiene la obligación de hacer valer las leyes y de cubrir las necesidades de su población, eso que ni qué. Sin embargo, hay que saber qué tanto estamos haciendo nosotros como ciudadanos para ser mejor gobernados y qué le exigimos al gobierno.

El asunto del aumento de combustibles no depende única y exclusivamente del gobierno mexicano. Existen fenómenos globales que impactan en todo el mundo y el caso del “gasolinazo” es uno de ellos que, como recuerdan, se desató cuando se intentó derrocar a Muammar el-Qaddafi. Tanto países con economías fuertes como países en vías de desarrollo han sido afectados por este acontecimiento y, al igual que México, han vivido un alza impresionante en combustibles.

La única opción en estos momentos para la reducción del precio de la gasolina sería que el gobierno mexicano la subsidiara pero los impuestos (que por cierto poca gente paga) no son suficientes para tal acción.



Es un hecho que los ciudadanos necesitamos ser escuchados, pero también necesitamos ser respetados. El hecho que la gente cuide y luche por sus intereses, no le da la libertad de violar los derechos de los demás.

Desgraciadamente, en México las manifestaciones son actos que sobrepasan el derecho de libertad, pues a la vez se bloquean las vialidades públicas; y sin embargo, si las autoridades defienden el derecho de tránsito de los demás, son mal vistas y acusadas de violar la libertad de expresión.

Es bueno hacer que se respeten los derechos, pero no es justo que en el camino se violen los de los otros. Vámonos respetando porque como dijo Benito Juárez, “tanto en los individuos como entre las naciones, el derecho al respeto ajeno es la paz.”

viernes, 10 de junio de 2011

Algo que sirva

Han pasado muchos días desde mi último post. Mi vida ha tenido muchos cambios y no pretendo explicarlos ni justificarme con ellos. Dejé de escribir porque esa "Mexicana Yo Soy" de hace 2 o 3 años empezó a salir de lo cotidiano, de lo que estaba acostumbrada, y descrubrió que hay un mundo allá afuera que es completamente diferente a ir a la escuela, gastar el tiempo en internet y jugar a tener sueños y metas. Todos maduramos, eso que ni qué.

Desde siempre me ha gustado escribir. Ésa es una de las pocas cosas que me gusta y -creo- hago bien. Podría pasar toda mi vida escribiendo y ser feliz; pero eso no es suficiente.

Antes escribía por puro placer. Era muy divertido ver cómo, a pesar de que nunca fui blogstar, había gente que me leía y comentaba mis posts. Este blog tuvo buenos tiempos pero sinceramente no creo que haya aportado mucho a la comunidad (salvo este post).

Mis intereses han cambiado. Escribir como antes lo hacía me gusta pero ya no me satisface. Ahora quiero tener un enfoque diferente; quiero aportar algo que sirva, que sea útil y que vaya más allá de mero entretenimiento. Ahora quiero informar como pocos en lugar de distraer como muchos.

A lo mejor ya no los voy a entretener como antes (si es que en algún momento lo logré) pero quiero decirles que ahora este espacio está abierto para ustedes y para todos los temas que deseen tocar.


Gracias y esperen nuevos posts...


-Bárbara, Mexicana Yo Soy

viernes, 11 de febrero de 2011

El amor es como la navidad

Es un hecho: tener pareja está bien padre. Nadie niega que en sus buenos momentos, tener novio es la onda porque sabes que hay alguien ahí, más que amigo, que te escucha, te “comprende” y, por qué no, te da tus besos... ¿Pero qué pasa cuando la magia se acaba? Pues resulta ser como la navidad: después de los regalos y las fiestas tienes que recoger el nacimiento, el arbolito y hasta los adornos.



Tanto la chava de las cursi-cartitas, como el que no lo sacan de facebook y el que se la vive viendo fútbol: todos, absolutamente todos, hemos sufrido algún mal de amores. Unos más amargos que otros, pero en algún momento llega ese adiós, ya no más, se acabó.



*El espíritu nos invade
Ojalá que el amor fuera tan limpio y sincero como las películas de Hollywood, donde lo peor que puede pasar es toparse con una zorra o un galán que se atraviese en el camino de los enamorados. ¿Pero qué creen?

Que Hollywood es a actores y finales ideales como la vida es a personas y situaciones reales

Entonces, las guapas y los galanes son apenas una de las mil-ocho-mil cosas con las que se tiene que lidiar en la relación... pero eso sí: el amor está en el aire.


*Por fin llegó el día
O el mes, o el aniversario... Y como el amor es una cosa muy linda y esas fechas especiales se tienen que fe$tejar, pues a comprar se ha dicho. Bueno, bueno... es verdad: no le tienes que comprar el reloj carísimo de Liverpuff cada mes. También le puedes escribir una cursi-cartita... Pero aguas porque si el/ella te regalan algo padrísimo y el regalo que tú le das no es de la misma magnitud, “¡uy! pero que mal novio(a) tienes”.

El pecado es casi tan grande como entrarle a un intercambio navideño, fijar una tarifa altísima para el regalo y a la mera hora llevar un “detallito” del Waldos más cercano.





*Se nos están acabando las vacaciones
Y con ellas el espíritu navideño. Por ahí dicen que todo lo que empieza termina, que el amor eterno sí existe, y que el chupacabras todavía sale por las noches... Pero como bien diría Descartes: la verdad es relativa.

Lo que es un poco menos relativo es aquel sentimiento de “¿y ahora? si no hubiera malgastado todo mi aguinaldo, hasta me hubiera podido ir a Acapulco”. Sí, y si también hubieras cuidado más la relación, hasta te hubieras casado con tu novio(a) del kinder... La verdad es que hay cosas (y relaciones) que no te pertenecen y se acaban rápido, así como el aguinaldo. En la vida hay cosas que simplemente no se dan (y también hay quienes ni siquiera reciben aguinaldo...).


*Ya es tiempo de recoger
No andes cargando con la cruz (ni que fueras Jesús)... El pasado se queda atrás y lo único que tienes es el presente. Siempre hay que tomar lo mejor de todo... regularmente las lucecitas de navidad duran más de una puesta y las rupturas te enseñan a que no solo tu pareja tuvo errores, sino que a lo mejor tú también. Checa bien en qué la regaste y qué es lo que tampoco quieres que pase en tu próxima relación.

Si ya se acabó la navidad, recoge porque ya mero llega la primavera. No se trata de tener el arbolito podrido toda la vida, sino de aprender de tus errores o intentos fallidos.



La navidad no dura para siempre y hay algunas relaciones que tampoco. Es un hecho que los 365 días del año no te la pasas pensando en la navidad... solo lo haces cuando se acerca, igualito que con tu expareja. Hay veces que ya ni siquiera pasa por tu mente aquella persona pero gracias a esas fechas que alguna vez representaron algo (aniversarios, 14 de febrero) el sentimiento resurge, pero tampoco se trata de ser emo toda la vida.



Y recuerda algo: el 14 de febrero
sólo es el producto de una muy buena
mercadotecnia porque ni siquiera nació de
una tradición cultural justificada.


lunes, 27 de diciembre de 2010

El nuevo billete de $500, ¿cómo saber que no es falso?

Los “nuevos” billetes mexicanos de $500.00 ya no son una noticia porque fueron puestos a circulación desde el 30 de agosto de 2010. Sin embargo, si tu economía no es muy poderosa y no sueles lidiar con billetotes de esa enorme cantidad, quizá te pasó como a mí, cuando por primera vez tuve en mis manos a uno de ellos y sí: me saqué de onda, no por la cantidad, sino por el diseño...

-Wow, ¿y ese billete?
-Es de los nuevos de $500
-Órale, está padre... a verlo.

¿y ese señor qué? ¿quién es?
Es Dieguito, el despeinado, Rivera


Es por eso que, además de tener a Diego Rivera en uno de sus lados, antes de aceptarlo debes checar que tenga los siguientes 5 elementos, es muy fácil:

1. Toca la camisa de Diego y el 500
del lado izquierdo. Ambos tienen textura y se sienten raspositos. Fácilmente se nota la diferencia.




2. Checa la banda tridiminsional. Esta bandita se nota a simple vista, se parece a las banditas de los billetes de $100 y $200.



3. Mira a contraluz el cuerno de la abundancia. Al costado derecho, el billete trae la figura de México y una rosa de los vientos también.



4. Toca las barritas horizontales. Son 4 barritas y están ubicadas en el lado inferior derecho.



5. Checa que traiga a Frida. Y fíjate también que traiga la otra parte del cuerno de la abundancia y de la rosa de los vientos.




Verificar que los nuevos billetes de $500 no sean falsos es muy fácil gracias a BANXICO que, diseñando los nuevos billetes con características muy visibles, nos facilita la existencia a los que no tenemos maquinitas ni marcadores especiales para identificar billetes falsos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

El oso navideño más geek

Una vez que pasa el día de los muertos, el espíritu navideño sale a flote. En la tele con los comerciales, en las plazas con las ofertas y en las casas con el nacimiento y el arbolito. Para bien o para mal, la navidad llega y nadie se salva de ella; vamos, hasta a los mismísimos musulmanes y judíos les toca porque bien que se toman sus vacaciones, que ni le hagan...

El punto es que la navidad tiene onda porque consigo trae sonrisas (que luego se convertirán en lágrimas al ver el estado de cuenta del siguiente mes (pero ésa ya es otra historia)), ya sean de felicidad, de burla o de asombro.

Hoy, por ejemplo, me sacó la primera sonrisa cuando fui a comprar un atole chocolate a cierto café-imperialista y qué me topo con el oso navideño más geek de la historía:

¡Su bufanda de π!


Combísimo: (π) + (oso polar) + (espíritu navideño) = consumismo desenfrenado


Me lo compré sin pensarlo; era demasiado geek para dejarlo solito... Ahora más que nunca, creo que la navidad ha comenzado...

¡Felices fiestas!

lunes, 28 de junio de 2010

Oui, los pajaritos (sin albur)


Clic en la imagen para verla "mejor"

jueves, 24 de junio de 2010

Adiós tenencia

Una estrellita porque sí cumplió


A pesar de que el adiós a la tenencia ya es un hecho, hay quienes están en contra ya que se supone que este impuesto “subsidia al metro”. Otros se quejan porque se afecta el transporte colectivo. Y unos tantos (Ricardo Aguilar, presidente del PRI edo. Méx.) dicen que sólo es publicidad electoral (aunque, paradójicamente, el PRI fue el primer partido en proponerlo).

Como quiera que sea, este nuevo decreto es un beneficio palpable. Además, debemos recordar que la tenencia se impuso con el pretexto de subsidiar los Juegos Olímpicos del 68, que fueron suficientemente buenos pero ya pasaron y no creo que pronto, o al menos no para el 2016 con las Olimpiadas ni para el 2018 con el mundial de fútbol, venga a México un evento de tal magnitud.


¡Ah! Ya hasta me dieron ganas de comprarme un carro nuevo...

lunes, 14 de junio de 2010

Cacahuates japoneses, ¿con un toque mexicano?

Que no nos extrañe que un mexicano con sombrero, bigote y zarape ande anunciando cacahuates al estilo de otro país... Digo, después de ya mexicanizamos la comida China y adoptamos los carritos del gabacho, ya ni es novedad...

miércoles, 9 de junio de 2010

Dudó pero lo hizo

En unos cuantos días sus amigos vendrían a visitarla. Mercedes tenía mucho tiempo de no verlos y por eso quería tener su casa bien arreglada, más que siempre, para dar una mejor impresión. Así que lo primero que decidió hacer fue comprar un mantel para el comedor.

Entró a una tienda y vio varios manteles. Había de todos los tamaños, colores y precios, pero solo uno logró cautivarla: fue el mantel blanco que estaba a la derecha de la caja. Mercedes no checó el precio. Tanto le había gustado que estab dispuesta a pagarlo en abonos con tal de tenerlo. Aunque afortunadamente el mantel estaba en oferta y sólo costaba $58.00

Entonces vio su cartera y nada más traía $30. Sin embargo, no había mucho problema porque la cajera le recordó que tenían sistema de apartado y, además, todavía faltaban unos cuantos días para que sus amigos llegaran. Así que dejó sus únicos $30 para que no le fueran a ganar el mantel.


Mercedes regresó a la tienda al día siguiente. Mostró su comprobante y pasó a la caja donde aquel mantel blanco la estaba esperando:

- Restarían $28.00 por favor - dijo la empleada.
- Aquí están - y en eso Mercedes sacó un billete de $100.00 para liquidar

Entonces la cajera le entregó su cambio contando cada peso para que no hubiera ningún error: -Le entrego: con $32.00, serían 50; y con otros $50, serían $100; y con otros $100, son $200.


Mercedes volteó a ver el cambio y se sacó de onda, aunque su rostró no reflejó ninguna expresión. Ella sabía perfectamente que había pagado con un billete de $100 porque era lo único que traía en la cartera. No se necesitaba ser muy inteligente o bueno en las matemáticas para darse cuenta que la empleada le había dado cambio de más.

- ¡No mames! Con esto me puedo comprar la pulsera que vi en la tienda de allá atrás. O sino, con esto compro lo de la comida - pensó.

Mercedes dejó de ver el dinero. Lo dudó. Le fue difícil realizarlo, pero a fin de cuentas lo hizo:

- Señorita, le di $100, no $200. Y en seguida le devolvió el billete que le pudo haber echado una ayudadita. Ni siquiera se fijó si la empleada le había dicho algo o le había dado las gracias. Simplemente Mercedes salió de la tienda y se dirijió a su casa a paso apresurado.

Cuando iba en el camino, Mercedes no pudo evitar sonreír y sentirse bien. Pero tampoco pudo evitar pensar en el “qué pendeja”. Sin embargo, ella sabía que había hecho lo correcto: no era su dinero, no tenía por qué disponer de él.

domingo, 9 de mayo de 2010

2do aniversario

Muchas veces le he declarado la guerra al tiempo, y no he sido la única. A veces quisiéramos que los minutos pasaran más lento, otras que fueran más rápido, o luego quisiéramos que un momento se volviera eterno. Pero por más que intentemos, el tiempo corre y sólo nos queda aprovecharlo.

Alguna vez escuché que justo cuando las personas tienen hijos, es cuando comienzan a darse cuenta (ya en serio) de que el tiempo pasa. Pero qué le hacen, además del espejo que se los restrega día a día, hay otras cosas que te hacen decir “¡no mamar! ya tengo X tiempo con esto, wey”, y una de ellas son los blogs.

Justo hoy, Mexicana Yo Soy -su blog de confianza- cumple otro año más (ya 2). Ni me la creo al 100, pero tampoco rechazo la idea.

Éste no fue el mejor año porque le di rienda suelta a mi inconstancia. No pondré pretextos ni justificaciones tontas. Simplemente quiero agradecer a aquéllos que me leen, a los que comentan (independientemente de si leen o no) y a los seguidores.

Me llevo una sonrisa y a postear para el año que sigue

*Saludotes*

sábado, 8 de mayo de 2010

Ni adelgazando ni empeñando

No era la primera vez que me enamoraba de un objeto. De hecho, soy tan materialista que suelo idealizarme con gadgets novedosos y multifuncionales. Sin embargo, ésta era la primera vez que mi feminidad salía a flote y me había enajenado con un vestido de noche. Y claro, como toda primera vez, el vestido que no estaba a mi alcance: lo que tenía de hermoso lo tenía de caro y de pequeño...

Ése día andaba haciéndome mensa un rato en un Outlet de cierta fama local acá al norte de la Ciudad de México. De repente me acordé que en unos cuantos meses sería mi graduación y me puse a buscar un vestido multiusos ad hoc a la ceremonia y a la fiesta. Vamos, tanta fue mi búsqueda que hasta descubrí tiendas que jamás había visto, y eso que soy cliente visitante frecuente.

Pero bueno, el punto es que en la búsqueda me topé con una tienda que tenía los vestidos más hermosos y elegantes. Todos y cada uno de ellos eran geniales, pero el que escogí estaba en la cima, casi casi era de otro nivel... Para que me comprendan: es como si un geek llevara más 1 mes perdido en el desierto, sin comunicación alguna, y de repente se encuentra un iPad con wifi: ¡lotería!. Eso mismo sentí (bueno, no tanto júbilo pero algo así).

No lo pensé, corrí al probador y me lo medí. “Oh sí, es una belleza, mira, mira, ¡qué bien se ve! Mejor de como lo quería...” Ni siquiera había checado el precio y ya estaba dispuesta a comprarlo. Pero oh sorpresa, el vestido no estaba destinado para mí y ándale gorda: el cierre no me cerraba.

“Señorita, ¿me puede traer la talla que sigue?” le dije a la vendedora pero me dijo que ya no había más tallas. Yo le supliqué que hicera algo, que llamara a otras tiendas o así, pero como era Outlet esa alternativa no aplicaba.

Entonces la única opción que me quedaba era la menos fiable: adelgazar para caber en el vestido. Lo ideal hubiera sido llevármelo y luego adelgazar (aunque nadie me aseguraba que lo fuera a lograr). Pero oh sorpresa #2: el vestido estaba bien pinche caro y si lo quería comprar tendría que empeñar mis gadgets favoritos. Fue ahí cuando le pensé: “¿qué tal que no adelgazo? ni mi empeñada”. Así que toda cabizbaja salí de la tienda dispuesta a adelgazar y, quizá con mucha suerte, encontrar el mismo vestido unos kilos después.


Échale ganas...



Luego de 2 meses regresé al Outlet pero sin la misma esperanza. Fui a la tienda a ver si el vestido seguía ahí. Tuve mucha suerte, sí estaba. Pasé al probador y me lo puse. Y oh sorpresa #3: ahora sí me subía el cierre. Por gracia del espiritú santo el vestido creció o quizá se lo probó una más gorda y lo hizo más grande... no sé, pero ya me quedaba perfecto. Me vi en el espejo y me ego incrementó exponencialmente. Para que me entiendan, el sentimiento se compara con el de un programador frustrado que lleva 10 meses haciendo un código imposible que nomás no le queda, entonces un día tiene ganas de mandar todo al carajo pero hace un último intento y voilà: todo se arregla y el programa queda listo.

:D


¡Ya estaba! Me formé para pagarlo porque hasta eso, según yo el vestido costaba sólo 1/3 del precio de aquella vez. “En serio que Dios me ama” era lo que pensaba mientras esperaba en la fila. A todas las personas que entraban a la tienda les presumía el vestido “está bien bonito, ¿verdad? ¡y nada más cuesta $990.00!”. Luego la cajera me pidió mis datos para avisarme cuando hubiera más ofertas y así. Obviamente se los di con mucho gusto.

- Señorita, le cobro... son sh-sh novecientos noventa pesos, por favor -lo dijo en un tono bajo y muy rápido a la vez.
- ¿Perdón?
- Sí, son sh-sh novecientos noventa
- ¿Cuánto?
- Son DOS MIL NOVECIENTOS NOVENTA pesos

¡En la madre! Que de la nada le suban $2,000 a tu gadget favorito, o en este caso al vestido, al momento de pagar es demasiadoooo . Y más porque mi mísera economía no da para tanto.

No sabía qué hacer. “¿Me lo compro, no me lo compro?” era la pregunta del millón (o de los 2,000 pesos, más bien). “¿Me endeudo o me aguanto? ¿Empeño mis gadgets o simplemente declino?”


¿*? ¿*? ¿*? ¿*? ¿*?


Ja, a la mera hora mi feminidad resultó ser muy débil: no me compré el vestido. No tenía por qué ser mío: ni adelgazando, ni empeñando, ni llorando, ni vendiendo mi alma, ni corriendo en círculos: NO, ese vestido no era para mí. Así que salí de la tienda con las manos vacias y mi único consuelo fue “con un poquito más hasta me anda alcanzando para el iPad”

lunes, 29 de marzo de 2010

No es casualidad que las pizzas lleguen tarde

Señoras y señores, damas y caballeros, niñas y niños: sepan todos (o al menos los que me leen) que no es casualidad que las pizzas lleguen tarde a su casa...

No es porque los que las hacen sean lentos...
Ni es porque el repartidor sea tonto y no ubique su dirección...
Y mucho menos porque es buena onda y quiere que nos salgan gratis...

Simplemente es porque, antes de entregar el pedido, pasan a echarse unos tamalitos, miren nada más:

OMFG!

No los justifico pero los comprendo: esos tamales son los más deliciosos de la región y están mil veces más buenos que las refrige-pizzas que reparten...

¡Ay, esos repartidores tan antojadizos!