¡Así es! Por fin
hoy comenzó “oficialmente” el puente más esperado del año: el Guadalupe-Reyes… ¡Qué días! Tan gloriosos y tan añorados… donde, es cierto, la vida es pura felicidad.
Hoy que por fin salí a vivir un rato, me di cuenta de que
la navidad ya está en todas partes: en las escuelas, en las oficinas, en las casas de los vecinos, en las calles y hasta en las tiendas departamentales. En todos lados se aprecia el “espíritu navideño”: adornos al por mayor, lucecitas, nacimientos, piñatas, villancicos, y claro, arbolitos de navidad.
...arbolitos de navidad…
Para muchos
(para la mayoría, de hecho), el arbolito de navidad es más que un pino lleno de adornos y lucecitas que alberga a un nacimiento. Para muchos,
el arbolito representa el inicio y la identidad de la navidad porque gracias a él, las familias se reúnen para ponerlo, conviven, platican y recuerdan gratos momentos.
¿Pero qué pasa cuando una persona no pone arbolito de navidad?

Eso siempre pasa, y se los platico porque por estas fechas
me suele suceder: no pongo arbolito de navidad y la gente se saca de onda.
Así es. Y, al menos para mí, es normal:
no es algo que me enorgullezca, pero tampoco es algo que me avergüence… simplemente nunca he puesto un árbol de navidad en mi casa, ni he adornado con lucecitas, ni tampoco he puesto nacimientos. Y eso no significa que odie la navidad o que “sea de otra religión”
Siempre que mis
amigos platican que ya pusieron el arbolito en su casa, o comentan algo al respecto,
lo hacen felizmente. De hecho, se puede apreciar su cambio de ánimo y sus sonrisas son 100% sinceras.
Es increíble cómo
un pino bellamente adornado puede traer cantidades enormes de prosperidad y armonía… Yo respeto y admiro mucho eso porque, vamos, tanta es la felicidad que trae, que luego hasta comparto el sentimiento de mis amigos sin siquiera haber participado en la puesta.
Pero bueno, el punto es que por alguna extraña razón,
en mi casa nunca hemos puesto un arbolito navideño. ¿Por qué? Quién sabe. Ni siquiera mis papás pueden contestar esa pregunta concisamente. Pero lo que sí puedo decir es que esa “extraña razón” no es por rebeldía o porque queremos diferenciarnos del grueso de la población… Simplemente no nos inmuta, como que nos es indiferente.
Y a pesar de que no pongo arbolito, ni nacimiento, ni lucecitas, ni adornos,
sí creo en la navidad. De hecho sí voy a posadas, bebo ponche, le pego a las piñatas, festejo el año nuevo, y hasta le entro a
las roscas de reyes. Incluso yo creía en el Niño Dios y en los Reyes Magos hasta los 12 años…
Pero no. No pongo arbolito de navidad.
*Es importante mencionar que
no soy budista, ni hindú, ni mormona, ni atea…
Soy “católica” y a veces voy a misa*